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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cada loco...

No puedo evitar reírme al ver las hipocresias que hay en este mundo en el que habito. Pues no van y celebran el LX aniversario de la Declaracion de los Derechos Fundamentales. Pero, señores, ¿qué derechos? Si más de medio mundo vive sin ellos... Y lo peor de todo, nunca sabrán que existen. La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1.948 trajo un halo de esperanza tras la cruenta Segunda Guerra Mundial, y nacía como alternativa, aunque parecía que mejorada, de la Sociedad de Naciones que se estableció tras la firma del Tratado de Versalles (1.919) que ponía fin a la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial). Sin embargo, con el tiempo se ha comprobado que no sólo es imperfecta sino que nació con unos vicios que no ha podido superar, como, por ejemplo, el derecho de veto de los cinco países con asiento permanente. No ha sido capaz de hacer cumplir sus propias sanciones porque siempre ha estado a merced de los dos superpotencias y sus propios intereses. Y ahora, 60 años después de la Declaración de los Derechos Humanos, estos se pisotean declaradamente en el 80% del planeta sin que nadie haga nada. ¿Sirven para algo? Sí, para decir que están ahí, pero sin que se respeten, pierden su razón de ser. Es como la Constitución Española, que proclama entre los derechos fundamentales de todo ser con esa nacionalidad el de una vivienda y un trabajo dignos... Sí, no se rían que no es ningún chiste. Aunque lo parece, eso sí.

lunes, 1 de octubre de 2007

50 años de carrera espacial

Aunque la carrera espacial empezó antes, evidentemente, el 4 de octubre de 1957 se lanzaba al espacio el primer satélite no tripulado. Y lo hacían los rusos con su Sputnik ("compañero de viaje", en ese idioma), tomando la delantera en esa "competición" que llevó a los científicos más prestigiosos del mundo a trabajar en uno u otro lado del Telón de Acero. El objetivo era claro: llegar antes que el otro a la luna. Parece que lo consiguieron los americanos en 1969 y, a partir de ahí, lo importante era ser mejor, llegar más lejos, tener la última tecnología. En fin, la Guerra Fría. Después de los Sputnik llegó Laika y más tarde Yuri Gagarin y las Soyuz ("unión"). Eran otros tiempos, que nos suenan realmente lejos pero que no lo están tanto. Todos recordamos la caída del Muro de Berlín, Gorbachov y su "Glasnost" (transparencia) o a Yeltsin subido en un tanque en Moscú durante aquellos difíciles días. Hemos sido testigos de algunos de los momentos más importantes de la historia reciente, cuando las potencias eran dos y el miedo al holocausto nuclear sobrevolaba nuestras cabezas. Ahora los enemigos son otros y al mando del mundo está en manos de un tejano bastante peligroso. Pero hay una cosa que no cambia, a pesar de los numerosos acontecimientos sucedidos: la ONU sigue siendo la misma y continúa sirviendo para lo mismo. Es decir, para nada. Su estructura es arcaica y está completamente desfasada. Además, no puede asumir los retos de la sociedad actual con conceptos como el derecho de veto, en una sociedad que debería apostar por el consenso. ¡Pero qué difícil es eso! Enhorabuena al Sputnik, y a ver si encontramos un "compañero de viaje" adecuado que nos guíe hacia el futuro.