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viernes, 1 de agosto de 2008

Manual del hipócrita santanderino (extensible a otros)

Aún a riesgo de parecer monotemático, varios amigos han escrito para quejarse, por enésima vez, del tema de las casetas de la Feria de Santiago. Pero la queja, además de por la suciedad y la cutrez de las mismas, es por algo que, aunque está ahí, a muchos se les había pasado: en Santander está prohibido consumir alcohol en la vía pública.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que esta normativa municipal ha sido sistemáticamente olvidada en la pasada semana. Y no han sido los jóvenes del botellón, a quienes tanto critican los de mediana-tercera edad, sino ellos mismos, en un alarde más de hipocresía, los que han infringido la ley.
Con la connivencia, naturalmente, de las autoridades, a quienes habrán mandado mirar para otro lado desde la plaza del Generalísimo. Los que ahora callan, que habrán bebido vino y cubatas en la calle, serán los que, la semana que viene, sin más tardar, llamarán a la policía para que multe a cuatro chavales que estarán haciendo exactamente lo mismo que ellos. ¿Es posible ser tan fariseo? Sin duda.
También son los mismos que se quejan de la suciedad de los viernes y sábados por la noche y habrán tirado al suelo servilletas, vasos con líquido, trozos de pinchos, pan, etc. Vamos, que el Ayuntamiento se ha lucido en todos los aspectos. A ver si ahora que han acabado las fiestas siguen con la misma manga ancha para aquellos que beban en la calle. El año que viene llamaré yo personalmente a la policía local para que multe a estos “desalmados”.

lunes, 25 de junio de 2007

Campo de batalla: Santander


Todos los que vivimos en Santander o nos hemos movido en algún momento por ella, habremos comprobado que, en bastantes casos, circular se convierte en un ejercicio realmente peligroso para nuestra integridad.
En el caso que nos ocupa -representativo, por lo demás- una alcantarilla había quedado como se ve en la imagen tras un día de trabajo en la Travesía del Cubo -una calle muy céntrica pero no demasiado luminosa-. Nuestro comunicante lo vio sin problemas, pero si hubiese pasado una persona mayor, quizá estaríamos hablando de una desgracia; o un niño, en cuyo caso habría llegado al fondo del "asunto". Y el Ayuntamiento, que, para quien no lo sepa, somos todos, a pagar a "tocateja" la indemnización pertinente.
P.D. Señores Municipales: Pongan más cuidado en las -por cierto- numerosas obras que asolan nuestra pequeña ciudad desde el periodo preelectoral.