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martes, 5 de agosto de 2008

Castro Bai (Castro sí)

Esto era algo que se veía venir desde hace tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta la ingente cantidad de personas del País Vasco que nos visitan cada fin de semana, ya sea invierno o verano, pero, sobre todo, en el estío. Hay por todos los lados de nuestra geografía regional, aunque, como es lógico, más en la zona oriental (entre Castro Urdiales y Laredo).
Pues bien, a algunos -supongo que muy pocos- se les ha ocurrido la brillante idea de crear un grupúsculo llamado "Castro Bai" (Castro sí, en euskera) para -según ellos- defender sus intereses -se deben sentir pisoteados, los pobres-.
Entre los puntos que propugnan en su web están los siguientes: fundar una Euskal etxea, donde poder reunirse y promocionar la cultura vasca, ikastola: clases de euskera para todas las edades y niveles, Grupo de folclore: donde enseñar a tocar instrumentos y danzas típicos vascos, sociedad gastronómica: donde enseñar nuestra cocina, grupo deportivo: donde promocionar entre nuestra gente la adición (sic) a la pelota, el deporte rural, etc... y así apoyar a los quienes quieran participar en cualquiera de estas actividades.
Esto, desde luego, es para mear y no echar gota. Es una colonización en toda regla, como si de langostas se tratara. Lo curioso del caso es que supongo que no habrá muchos que estén empadronados en Castro y que paguen sus impuestos allí, por lo que es demencial que se atrevan a sugerir este tipo de medidas sufragadas con dinero público, claro. En su casa cada uno que haga lo que quiera, pero creo que no se pueden quejar del trato que aquí se les da, y pedir ese tipo de cosas cuando no aportas ni un euro a la economía local es tener bastante jeta.
A ver si sale Revilluca rápido a defender Cantabria que nos euskaldunizan las anchoas de Lolín -las que le gustan a él, que son de allí-.

domingo, 28 de octubre de 2007

Castro Urdialak

En este reino de taifas que es España, donde cada uno hace lo que le sale de las pelotas, ahora nuestros amigos vascos -unos pocos, por suerte- de ANV (Acción Nacionalista Vasca) reclaman en su megalómano plan de "supereuskalherria" a Castro Urdiales, que pasaría a llamarse, probablemente, Castro Urdialak. O Castroak Urdialek. O como quieran. Sin entrar en si hace 6 siglos Castro Urdiales pertenecía a Vizcaya o a Estonia, no entiendo la manía de algunos de romper las reglas de juego, que se firmaron en 1978. Hay quienes no reconocen esa Constitución, emanada del consenso de todos los partidos políticos, incluido el comunista, que estuvo proscrito 40 años en nuestro país. Entre aquellos que negociaron la Carta Magna estaba un representante del PNV, los mismos que ahora no tienen suficiente con lo que tienen que, por cierto, es mucho más de lo que disponemos los cántabros de los Presupuestos Generales del Estado. Porque si ellos se quejan, nosotros igual teníamos que montar la mundial, ¿no? Está claro que cada uno va a su bola, y la solidaridad es una cosa que queda muy bonita en el papel, pero cuando se consigue algo, nadie lo quiere soltar. Estos partidos nacionalistas son como los niños malcriados, que por mucho que les den siempre estarán pataleando y pidiendo más. Si no se les educa desde el principio, nada se puede hacer después. Todo es respetable, pero basta ya de este tipo de mamonadas, porque ni al PNV, ni a Batasuna, ni a ETA, ni a sus partidos satélites les interesa separarse de España. ¿Por qué? Porque el dinero que les llega es el de todos y es mucho, para hacer lo que les dé la gana. Y, además, si se van de España, también se irían de la Unión Europea. Así que tranquilos, que esto no se rompe y nadie se va. Sólo quieren más pastel. Ingratos.