La sala Bonifaz, sede de la Filmoteca de Cantabria, ha logrado, al fin, superar los trámites administrativos y, esta vez con licencia de apertura en orden, abrir las puertas al público de un cine "menos comercial" - aunque en este caso reinicia andadura con la española 13 Rosas y con un ciclo de Guillermo del Toro -. Diversos problemas burocráticos, que rozaban lo esperpéntico -como que se abriese sin licencia de apertura, lo cual parece una paradoja, pero es la pura verdad-, obligaron a su cierre. También hay quien apunta a las malas relaciones pasadas entre Ayuntamiento y Gobierno de Cantabria, que utilizaban cualquier situación como campo de batalla, precipitaron esa situación anómala. Vuelve el cine y vuelve la competencia -que se suma al cine Los Ángeles- al pobre José Pinar, de los cines Groucho. Ya se habló aquí en su momento de cómo este hombre sostiene su negocio sin ayudas de ninguna Institución, lo que no pueden decir ni la Filmoteca ni el cine Los Ángeles, propiedad de Carlos Restegui -cines de Valle Real-. Estas dos salas han recibido grandes inyecciones económicas públicas -dinero de todos- mientras que Pinar tira para adelante con el dinero recaudado por las proyecciones de las películas. Esperemos que con esto se abra un nuevo horizonte en el cine urbano de Santander y la Cultura -con mayúsculas- salga reforzada. A mí, personalmente, la Filmoteca es una sala que me gusta, pero creo que la apuesta tiene que ser por ciclos, no por cine comercial, con el que han abierto su vuelta.
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miércoles, 26 de marzo de 2008
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