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viernes, 11 de septiembre de 2009

GFB

Creo que casi cualquiera que sea de Cantabria o que viva aquí y lea el titular sabrá a qué me estoy refiriendo. Sí, amigos, a la fábrica de fibroyeso que antes de producir pidió un ERE sobre toda su plantilla. Pues bien, el siguiente paso parece ser su cierre antes de haber abierto. El Gobierno de Cantabria se afana ahora en encontrar un comprador para los terrenos y las instalaciones con el fin de mitigar el negativísimo impacto económico que ha tenido esta gestión chapucera y contra los informes técnicos que desaconsejaban la participación pública. Pero, claro, unos viajes a Costa Rica y un par de fotos vendiéndose como los salvadores de Cantabria eran demasiado botín como para dejarlo escapar. Lástima que el tiro les haya salido por la culata, porque lo curioso es que se equivocan unos pocos pero con el dinero de todos. Y, más aún, parece una desfachatez echar la culpa al gobierno del PP de hace 6 años cuando esto se ha firmado por el consejero Agudo y el presidente Revilla. Además, y aceptando eso, no hay que olvidar que el señor Revilla era el vicepresidente en aquel gobierno. Si tan mal le parecía aquello, ¿por qué no evitó primero ni después el despilfarro de dinero público en algo que no funciona ni lo va a hacer? Él mismo dijo que "lo de GFB era mérito suyo". Espero que sepa cargar también con las consecuencias que esto va a acarrear aunque no ha habido ni se espera que haya dimisiones.

jueves, 30 de abril de 2009

La fábrica de fibroyeso

Después de pedir un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) antes de iniciar la producción, ahora se ha concedido a GFB (Gysum Fiber Board), con una planta en Orejo, el concurso de acreedores, para, según el auto, "poder cumplir con las obligaciones legales que le incumben y preservar la integridad del proyecto y su viabilidad". Permítanme, desde mi ignorancia sobre asuntos económicos, que dude de esa integridad del proyecto porque, a falta de confirmación, ha sido un despropósito absoluto. Hubo viajes a Costa Rica, abundantes fotos, mensajes grandilocuentes anunciando las bondades de nuestros magnánimos gobernantes regionales. Pero, al final, cuando se ha visto que esto no arrancaba, nadie sale a dar la cara y tendremos que ser de nuevo los "tontos/as" los que paguemos la factura de los platos rotos. Es importante que se intente atraer a industrias a Cantabria pero no lo es menos que se tengan las mínimas garantías de que el proyecto va a ser viable porque, no lo olvidemos, se invierte dinero de todos, aunque tal y como algunos dirigentes lo gestionan parece que es suyo y de lo que les sobra. Creo que la tarea del político es identificar los proyectos posibles y los que sólo son humo porque el problema es que se cae en la tentación a menudo de vender la piel del oso antes de haberlo cazado y luego pasa lo que pasa.