El sábado por la tarde, ya casi noche -que se acaba el verano y oscurece antes- salí a dar una vuelta y vi algo que llamó mi atención. Al pasar por Puertochico cientos de motos colapsaban Castelar e inundaban las calles con sus luces y pitidos. Ignoraba el motivo de la concentración, pero, tal y como están las cosas, es fácil imaginar que los amantes de las motos se movilizan una vez más por un hecho que clama al cielo: los guardarraíles asesinos.
A día de hoy no sólo no se modifican los existentes para minimizar los daños, sino que ni siquiera los tramos de nueva construcción tienen en cuenta el peligro que esto supone. Luego toca lo de siempre: echarse las manos a la cabeza y echar la culpa a los usuarios de las vías. Parece que nadie tiene en cuenta el estado de las carreteras, los puntos negros existentes y el escaso interés que, al menos en ocasiones, parecen mostrar los responsables para poner freno a cosas que ya está demostrado que podrían solucionarse, sino total, al menos si parcialmente.
En fin, este tema ya está tratado en el blog (http://derilirilitru.blogspot.com/2007/08/no-los-guardarrales-asesinos.html) y no quiero extenderme mucho más. Esta entrada es simplemente para felicitar a todas las personas que se pusieron sus trajes, se calzaron sus botas y sacaron sus motos a la calle para protestar por algo que la opinión general considera justo.
Da gusto ver que, a veces, la gente de Santander también se mueve y reclama lo que se merece.