Reconozco que, desde mi punto de vista, esto nacía mal parido. No obstante, y por dar una oportunidad a todo, decidí no pronunciarme excesivamente pronto. Hoy, 26 de diciembre de 2008, ya puedo afirmar que esto huele a desastre total.
De los días que he pasado por las casetas de los jardines de Pereda - y creedme si os digo que paso varias veces casi todos los días-, la mayoría me encuentro con un gran porcentaje de casetas cerradas. Ayer, día de Navidad, la cosa estaba peor que nunca pues el porcetaje de cierre echado era superior al 50%, y eso que he pasado por la mañana, por la tarde y por la noche.
De los comerciantes que estaban abiertos, la mayoría estaban mirando, y sólo he visto una venta en un puesto que no fuese el de pan y galletas, que tiene algo de movimiento. Lo demás, gente paseando -no demasiada- y ambiente inhóspito, como ayer, día de Navidad, que no invitaba en absoluto a la compra. Sin embargo, y a la mismo tiempo, había bastante más gente en la pista de hielo, a escasos 50 metros en línea recta. ¿No hubiese sido mejor dejar las cosas como estaban? ¿Qué intereses reales había para desplazar el tradicional mercadillo de la Porticada a los jardines? ¿Por qué se crea una asociación de 8 comerciantes, que preside un señor que es el segundo año que se pone, de un total de casi 70 y, casualmente, apoyan al Ayuntamiento en el traslado?
Muchas preguntas pero pocas respuestas, aunque lo que parece claro es que muchos el año que viene no querrán saber nada de pagar para perder el tiempo y el dinero.