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viernes, 26 de diciembre de 2008

Las casetas ¿navideñas?

Reconozco que, desde mi punto de vista, esto nacía mal parido. No obstante, y por dar una oportunidad a todo, decidí no pronunciarme excesivamente pronto. Hoy, 26 de diciembre de 2008, ya puedo afirmar que esto huele a desastre total.
De los días que he pasado por las casetas de los jardines de Pereda - y creedme si os digo que paso varias veces casi todos los días-, la mayoría me encuentro con un gran porcentaje de casetas cerradas. Ayer, día de Navidad, la cosa estaba peor que nunca pues el porcetaje de cierre echado era superior al 50%, y eso que he pasado por la mañana, por la tarde y por la noche.
De los comerciantes que estaban abiertos, la mayoría estaban mirando, y sólo he visto una venta en un puesto que no fuese el de pan y galletas, que tiene algo de movimiento. Lo demás, gente paseando -no demasiada- y ambiente inhóspito, como ayer, día de Navidad, que no invitaba en absoluto a la compra. Sin embargo, y a la mismo tiempo, había bastante más gente en la pista de hielo, a escasos 50 metros en línea recta. ¿No hubiese sido mejor dejar las cosas como estaban? ¿Qué intereses reales había para desplazar el tradicional mercadillo de la Porticada a los jardines? ¿Por qué se crea una asociación de 8 comerciantes, que preside un señor que es el segundo año que se pone, de un total de casi 70 y, casualmente, apoyan al Ayuntamiento en el traslado?
Muchas preguntas pero pocas respuestas, aunque lo que parece claro es que muchos el año que viene no querrán saber nada de pagar para perder el tiempo y el dinero.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Parques de vergüenza

Ya se ha hablado aquí en más de una ocasión sobre ciertos parques -bastantes de ellos colmados de hormigón- que disfrutamos -según el caso- en la ciudad de Santander. Pues bien, aunque creo que cada vez es menos novedoso, el de la Marga, por el que pasé hace no mucho tiempo, se ha convertido en territorio sin ley. Hace no demasiados años, se podían ver patos en el estanque nadando y grupos de niños por allí jugando. Todo aquello se acabó, aunque espero que no para siempre. Y de ello depende la actuación de las autoridades competentes. Este parque se encuentra a apenas 400 metros del cuartel de la Policía Local de la calle Castilla y, sin embargo, es difícil ver a ningún agente paseando por él de uniforme. ¿Por qué? Quizá es que tienen miedo a los que ahora pueblan ese espacio verde al que muchos llamaban el pulmón de la zona. No son otros que yonkis, camellos de poca monta o simples rateros que invaden lugares -como ocurrió con la plaza de las estaciones- y se adueñan de ellos y de la gente que antes los utilizaba para su esparcimiento. Creo que hay cosas que la policía tiene que impedir, como el menudeo en lugares públicos de todos conocidos delante de niños, madres y abuelas. La Marga se ha convertido en algo muy feo y de lo que alejarse, cuando debería ser un lugar bonito para disfrutar con la familia.