Esa frase he de reconocer que no es mía, pero tampoco me importaría que lo fuera, porque define a la perfección cómo está el patio en la capital del Besaya después de que se hiciera público que se han editado unos folletos de publicidad de las comunidades de la España verde con lo siguiente: se define a los torrelaveguenses como gentes "que no son guapos o hermosos", y que "no tienen estilo en el vestir", pero que son "agradables de tratar". Así, tal cual. Menos mal que es en inglés y muchos ni se enterarán, pero no deja de ser parodójico que la consejería de la que dependen los textos de Cantabria esté presidida por un torrelaveguense ilustre, como López-Marcano. Esto no ha impedido que sea precisamente él el foco de la furia de la alcaldesa Blanca Rosa, al que acusa de permitir que se "humille" y "avergüence" a los ciudadanos torrelaveguenses. Desde luego es un verdadero despropósito, y sólo el hecho de pensar en lo que hubiera ocurrido caso de ser Bermeo o Durango en vez de Torrelavega, ya pone los pelos de punta. Es intolerable que se editen ese tipo de cosas con el dinero de todos con unas faltas gruesas que, por un lado, demuestran incultura y, por otro, una gran falta de respeto.
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lunes, 28 de septiembre de 2009
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Las cuevas de... la polémica
La noticia saltaba esta mañana a las páginas de El Diario Montañés: El Ministerio del Cultura quiere abrir las cuevas de Altamira y los científicos recomiendan que se mantenga un aislamiento absoluto. La "Capilla Sixtina del arte Cuaternario" lleva amenazada desde hace varios años, en gran medida por el daño que se hizo cuando se abrieron al público en los años sesenta sin ningún tipo de control o cortapisa. Conozco gente que me ha dicho que los visitantes casi comían y acampaban dentro, lo que desestabilizó por completo un microclima de 15.000 años en el que se habían conservado perfectamente todas las pinturas realizadas. Ahora, como siempre, estamos en la disyuntiva entre una protección total sin visitantes o abrir la mano a visitas controladas. Según los expertos, los peores momentos ya han pasado y la situación de la cueva es estable. Los políticos, a lo suyo, quieren abrir para probar que ellos son los mejores protegiendo la cultura y, claro, una foto en la puerta de Altamira dejando pasar a los ciudadanos da mucho prestigio. En definitiva, creo que la protección de este Patrimonio de la Humanidad -desde 1985- es fundamental pero también lo es disfrutar de ello. Yo tuve la oportunidad de visitarlas como estudiante y he de decir que fue una gran experiencia, nada que ver con la neocueva, que para los turistas está muy bien pero no da el pego ni se puede comparar con la auténtica. Defendamos lo nuestro pero disfrutémoslo también.
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