En los tiempos de crisis en los que nos encontramos y todavía hay gente que se cree que con el dinero público uno puede hacer lo que le salga de los cojones -o de otro sitio, en caso de ser mujer-. El caso es que Francisco Javier López-Marcano, consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria y delfín -perdón, Mediavilla- de Revilluca I, el inmortal, ha decidido tirar a la papelera el anterior proyecto de Museo de Cantabria para el parque de Las Llamas y ha encargado la redacción de uno nuevo al estudio de arquitectura de Tuñon y Mansilla por el que se pagarán ¡OTROS! 3,5 millones de euros. Los arquitectos tendrán las manos peladas de tanto frotárselas porque tener la oportunidad de cobrar dos proyectos para el mismo edificio está requetebién. La razón que se aduce desde la Consejería es que "es necesario un nuevo proyecto debido a que se ha cambiado la ubicación prevista inicialmente para este Museo tras los estudios geotécnicos que se han realizado" -sic-. Y yo me pregunto: ¿por qué no paga los 3,5 millones de euros extras el iluminado que dijo que se podía construir en un sitio, se hizo un proyecto para esa ubicación y luego resulta que no se puede hacer ahí? Es que es lamentable cómo se pulen fondos de todos los cántabros por el trabajo mal hecho de cuatro elementos que no saben ni por dónde sopla el viento. Pido responsabilidades por los 3,5 millones de euros que se han tirado por el retrete y que alguien nos explique qué empresa se encargó del dichoso estudio geotécnico porque debieron hacerlo removiendo el suelo con palos. Con el dinero privado que cada uno haga lo que quiera, como si lo quiere quemar alguno, pero lo que es intolerable es que se despilfarren 600 millones de pesetas en algo que, se suponía, ya estaba bien hecho y -eso sí que sí- bien pagado. Los políticos están al servicio de la ciudadanía, y no al revés. Basta ya de tirar el dinero al pozo negro porque cuesta mucho ganarlo. Debe ser que a algunos, de lo que llevan en otra lides, se les ha olvidado lo que es trabajar de verdad...
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miércoles, 12 de noviembre de 2008
lunes, 13 de agosto de 2007
La carpa de la Hormigonada (Porticada)
Sí, queridos amigos, a pesar de que, en su momento, se justificó la construcción del Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander en, precisamente, evitar las enormes y molestas carpas, éstas campan a sus anchas por las calles y plazas de nuestra ciudad. La última en sumarse ha sido la de la plaza Hormigonada (Porticada). En este caso, para darle un poco de cancha al Ayuntamiento, su retirada va a ser más complicada. El motivo: Han aparecido las ruinas del antiguo muelle entre lo que es el aparcamiento de Alfonso XIII y dicha plaza. Como nunca, la Consejería de Cultura y el Consistorio no se ponen de acuerdo en lo de siempre -la pasta- y nadie traslada esos restos a su lugar: Un museo. El resultado: Una pedazo de carpa inmensa que cubre una parte bastante grande del cemento de la plaza. Señores políticos: Pónganse de acuerdo y quiten esa maldita carpa que lo único que hace es molestar. Y, aprovechando el viaje, cuando llegue Semana Santa llévense los pasos al Palacio de Exposiciones y no ocupen la Plaza de Pombo, que los niños también tienen derecho a jugar. Y como éstas, todas, porque al final, me queda la sensación de que el Palacio de estos menesteres se ha hecho para bastante poco.
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