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miércoles, 22 de octubre de 2008

Desaparecidos en combate

Hay que agradecer a los lectores del blog el envío de mails denunciando lo que creen justo. En este caso, un incondicional nos lanza una pregunta para la que, al menos yo, no tengo respuesta: ¿qué pasa con los bancos de Santander?
No sé si alguien más se habrá fijado, quizás los jóvenes no, pero es cierto que de un tiempo a esta parte Santander va perdiendo bancos en los que sentarse a descansar o, simplemente, pararse a mirar pasar el tiempo.
Recuerdo, en mi infancia, cómo mi abuelo y yo nos sentábamos docenas de veces (generalmente por mi culpa) desde su casa hasta el centro urbano. Los abuelos de hoy me parece que lo tienen más difícil, porque, exceptuando La Alameda y alguna que otra zona peatonal, parece que a los bancos públicos, esos de madera de toda la vida, se los ha tragado la tierra. Sus desapariciones comenzaron hace tiempo, pero, ha sido con la llegada de los cientos de obras que inundan la ciudad, cuando la cosa se ha vuelto preocupante porque han desaparecido o, lo que es peor, han dejado paso a esos monstruos de La Porticada en los que depositar las posaderas un tiempo elevado conllevará, por lo menos, una cistitis de regalo.
En fin, el problema parece irrelevante, pero para los más pequeños y para los ancianos no lo es tanto. Y teniendo en cuenta que la población cada vez está más envejecida... igual los responsables de estas cosas, que ya tienen unos años, deberían empezar a preocuparse por lo que de verdad quieren los ciudadanos en vez de por construir cosas inútiles y quitar las que se usaban.

martes, 26 de agosto de 2008

La nueva plaza del hay untamiento

Pues sí, señoras y señores, tenemos nuevo proyecto de plaza del Ayuntamiento, antes conocida como plaza del Generalísimo. Es increíble la que han montado para quitar la estatua de Franco y que los fachas no se quejen en demasía. Sólo que es una decisión que llega muy tarde. Piñeiro no tuvo los huevos suficientes para hacerlo y ha pasado el marrón al señor de la Serna.
Nos va a costar un riñón y parte del otro montar un chiringuito hormigonado para quitar al general de generales. Para los que no hayan visto el "proyecto", por llamarlo de alguna manera, les recomiendo que lo hagan cuanto antes para seguir comprobando el tipo de diarreas mentales que tienen los arquitectos que contrata el Ayuntamiento de Santander para hacer las plazas públicas. Después de la plaza Hormigonada -antes Porticada- y del parque -por decirlo así- de Las Llamas, ahora viene esto, que es más de lo mismo: loseta sobre loseta.
Debe ser que algún concejal tiene alergia al césped porque lo de esta ciudad es enfermizo. Vaya batalla contra el verde que se ha desatado aquí. Es increíble. Pero bueno, allá ellos. A mí, motos no me venden ninguna desde hace tiempo y esto que venden como el gran proyecto no deja de ser lo de siempre: dispendio a tutiplén que pagamos -¡oh, sorpresa!- los de siempre.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El mausoleo de Alfonso XIII

La entrada de hoy nada tiene que ver con el monarca abuelo de nuestro actual rey, sino con el nuevo desaguisado que han montado nuestros amigos del Ayuntamiento de Santander en la plaza de ese nombre, también conocida como plaza de las Farolas. A partir de ahora se la podrá llamar también plaza del cementerio. Siguiendo la trayectoria de hormigón, hormigón y hormigón iniciada por el Consistorio en la plaza Porticada o el parque de las Llamas, se ha perdido una nueva oportunidad para hacer algo bonito e integrado en el estilo de Santander para montar una chapuza grisácea en una estampa en la que sólo faltan los cipreses y los cuervos. Lo del alcalde y sus concejales ya es por llevar la contraria porque si a alguien le gusta lo que han construido allí que levante la mano. El otro día pasé cerca pero me dio tanto miedo que no fui capaz de cruzar hacia los jardines de Pereda. Se trata, supongo, de que en los lugares públicos, como las plazas, se cree un ambiente agradable que invite a la lectura de un libro, a contemplar el paisaje o a dar un paseo. Aquí han conseguido lo contrario: un sitio frío e inhóspito al que nadie se querrá acercar. Desde luego, esta ciudad en el aspecto arquitectónico está quemando unas tracas dignas de elogio. Enhorabuena desde estas líneas al Ayuntamiento por hacer un Santander más habitable.

lunes, 13 de agosto de 2007

La carpa de la Hormigonada (Porticada)

Sí, queridos amigos, a pesar de que, en su momento, se justificó la construcción del Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander en, precisamente, evitar las enormes y molestas carpas, éstas campan a sus anchas por las calles y plazas de nuestra ciudad. La última en sumarse ha sido la de la plaza Hormigonada (Porticada). En este caso, para darle un poco de cancha al Ayuntamiento, su retirada va a ser más complicada. El motivo: Han aparecido las ruinas del antiguo muelle entre lo que es el aparcamiento de Alfonso XIII y dicha plaza. Como nunca, la Consejería de Cultura y el Consistorio no se ponen de acuerdo en lo de siempre -la pasta- y nadie traslada esos restos a su lugar: Un museo. El resultado: Una pedazo de carpa inmensa que cubre una parte bastante grande del cemento de la plaza. Señores políticos: Pónganse de acuerdo y quiten esa maldita carpa que lo único que hace es molestar. Y, aprovechando el viaje, cuando llegue Semana Santa llévense los pasos al Palacio de Exposiciones y no ocupen la Plaza de Pombo, que los niños también tienen derecho a jugar. Y como éstas, todas, porque al final, me queda la sensación de que el Palacio de estos menesteres se ha hecho para bastante poco.

miércoles, 20 de junio de 2007

Dando el callo en Santander



No por conocido deja de sorprender lo mal que se hacen las cosas en esta bendita ciudad capital de Cantabria. Además del mamotreto que montaron para hacerse autobombo los amigos gaviotines con su maravilloso PGOU (no sé para qué queremos el Palacio de Exposiciones...), han contratado a una cuadrilla de honrados trabajadores para que lo desmonte, aunque les llevó casi una semana hacerlo.
Esta mañana, al abrir mi correo electronico he podido comprobar el motivo de la demora.

P.D. Al menos parece culto, que se lleva su libro para leer antes de la siesta.