Ya se ha hablado en este blog del tema, pero me sigue sorprendiendo la poca sensibilidad de nuestros responsables municipales a la hora de escoger las especies de árboles que se colocan para adornar la ciudad. La última zona en "sufrir" el buen gusto ha sido la plaza de Pombo, en la esquina que ocupa la tienda de fotografía Zubieta concretamente. El pestazo, que roza con la náusea y el vómito -sin exagerar-, es insoportable y no entiendo cómo es posible que este tipo de detalles -el olor del fruto o lo que lo produzca- no son contemplados por los que deciden qué árbol poner y cuál no. Estaría muy bien que sufrieran en sus propias carnes, cerca de sus casas, lo que sufren miles de ciudadanos que tienen que buscar calles alternativas para evitar echar la última comida que han tomado. Supongo que los criterios que se usan son los meramente estéticos, pero las quejas de los santanderinos se suceden y son cosas como éstas las que les alejan de la ciudad porque pasear se puede convertir en una verdadera pesadilla. Por ello, señores "responsables", pongan todos los medios que estén en su mano para ahorrarnos el sufrimiento y el asco de pasar por ciertas partes de la ciudad.
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lunes, 2 de marzo de 2009
jueves, 25 de octubre de 2007
Algo huele a podrido en Calvo Sotelo
No hablo de ninguna empresa o institución que tenga su sede o alguna sucursal allí, sino de la propia calle en sí, que huele que apesta. En el tramo entre Delegación del Gobierno -enfrente de Correos- y la plaza del Ayuntamiento el olor es tan nauseabundo que parece que han estado vomitando decenas de personas allí. Parece ser, por lo que he podido saber, que los culpables de esta peste son los árboles que están allí colocados -no he conseguido conocer su clase-. En concreto, sus frutos, que, al caer, comienzan a soltar tal pestiño que no hay quien pase por allí. Se lo aseguro, pásense y comenten lo que han sentido. Eso sí, háganlo antes de haber comido porque después igual acaban con el contenido de su estómago al lado de los frutos de tales árboles. No sé quién ha sido la lumbrera a la que se le ha ocurrido poner ese tipo de árbol en una zona tan transitada, pero lo cierto es que ha acertado de pleno, porque todo el mundo pasa con la mano tapándose la nariz. Desde aquí pido al Ayuntamiento que reconsidere su postura y aproveche cualquiera de las mil obras que hay en Santander para que pasen por allí y se los lleven, porque no hay quien lo aguante.
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