El anuncio de congelar los sueldos de los altos cargos políticos hecho por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, parece más una medida cosmética -como la mayoría de las que propuso- que algo efectivo que vaya a servir para algo. Para empezar, Revilla, lo primero que hizo al acceder al cargo hace 5 años fue subir su sueldo y el de los consejeros del Gobierno de Cantabria un 20%. No está mal y, desde luego, no me importaría que a mí me subieran el mío en esos niveles. No va a ocurrir, claro. Luego dice el ínclito que cobra la mitad que Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero a esto hay que hacerle dos salvedades: Madrid tiene casi diez veces más habitantes que Cantabria y -como desveló El Mundo en Cantabria- Revilla cobra 70.000 euros al año y Espe 110.000. Yo soy de letras pero las cuentas no son demasiado complicadas. Con lo que cobra creo que le da de sobra para comprarse unas albarcas, pagar la gasolina del Peugeot y el colegio de su hija pequeña. A los demás, con lo nuestro nos llega para lo justo. Estos politicuchos, que se creen que los demás estamos para servirles a ellos, se lo tienen muy creído y se piensan que son la creme de la creme. Mentira, señores y señores, miembros y miembras. Los mejores están en las empresas privadas y nadie sabe quiénes son realmente porque no salen en ningún informativo. A otros les pierde el afán de aparecer en los medios de comunicación.
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miércoles, 25 de junio de 2008
domingo, 7 de octubre de 2007
Emancipación imposible
Una vez, más me encuentro con unos datos que, si bien no me sorprenden lo más mínimo, me crean más desazón de la acostumbrada: según el Observatorio Joven de Vivienda en España del Consejo de la Juventud de Cantabria, a día de hoy, un joven de nuestra comunidad debería cobrar un 136,09% más para poder adquirir una vivienda libre, una joven 167,75% (casi un 32% mas que en el caso de los chicos).
Esto nos sitúa en que para un joven trabajador la compra de una vivienda libre supondría tener que reservar el 70,8% de su salario y el 44,1% de los ingresos de un hogar joven. Y todo esto, contando con los datos oficiales, porque son muchos los jóvenes que cobran menos de lo estipulado. Así que lo de la emancipación es más o menos una misión imposible que hasta al mismísimo Tom Cruise le costaría llevar a cabo con éxito.
Cada vez son menos los que se lanzan a la aventura de vivir por su cuenta. Y todavía habrá quien se extrañe de esto y quien diga lo tan manido de: "A tu edad yo ya vivía en mi casa y tenía tres hijos". Muy bien, cierto, pero en tu época, a mi edad ya tenías un trabajo en el que nadie te explotaba y te engañaba, no existía la titulitis que asola este país, no había contratos de primer empleo, ni becarios, ni chanchullos para nunca pagarte acorde a tu cualificación... Ese es el verdadero problema, y no la gente joven. Los jóvenes que yo conozco tienen incluso más ilusión por emanciparse que la que sus progenitores tuvieron en su día, lo que pasa es que la gran mayoría no pueden asumir el coste que esto conlleva.
La culpa, una vez más, es de todos: de los jóvenes que tragan con todo, de los empresarios que se aprovechan de sus ilusiones y sus ganas, de los políticos que no se preocupan lo más mínimo por este colectivo (bueno, ni por ninguno), etc, etc, etc.
Y así va el país, eso sí, que nadie se lleve las manos a la cabeza, no seamos hipócritas.
Esto nos sitúa en que para un joven trabajador la compra de una vivienda libre supondría tener que reservar el 70,8% de su salario y el 44,1% de los ingresos de un hogar joven. Y todo esto, contando con los datos oficiales, porque son muchos los jóvenes que cobran menos de lo estipulado. Así que lo de la emancipación es más o menos una misión imposible que hasta al mismísimo Tom Cruise le costaría llevar a cabo con éxito.
Cada vez son menos los que se lanzan a la aventura de vivir por su cuenta. Y todavía habrá quien se extrañe de esto y quien diga lo tan manido de: "A tu edad yo ya vivía en mi casa y tenía tres hijos". Muy bien, cierto, pero en tu época, a mi edad ya tenías un trabajo en el que nadie te explotaba y te engañaba, no existía la titulitis que asola este país, no había contratos de primer empleo, ni becarios, ni chanchullos para nunca pagarte acorde a tu cualificación... Ese es el verdadero problema, y no la gente joven. Los jóvenes que yo conozco tienen incluso más ilusión por emanciparse que la que sus progenitores tuvieron en su día, lo que pasa es que la gran mayoría no pueden asumir el coste que esto conlleva.
La culpa, una vez más, es de todos: de los jóvenes que tragan con todo, de los empresarios que se aprovechan de sus ilusiones y sus ganas, de los políticos que no se preocupan lo más mínimo por este colectivo (bueno, ni por ninguno), etc, etc, etc.
Y así va el país, eso sí, que nadie se lleve las manos a la cabeza, no seamos hipócritas.
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