El dicho “una imagen vale más que mil palabras” se cumple aquí a la perfección. Por situarla diremos que es en los Jardines de Pereda de Santander, lugar donde juegan cada día cientos de niños.
La atracción permaneció abierta separada de los chavales por una cinta que ponía “no pasar” de 15 centímetros de ancho y a una altura por la que muchos de ellos pasarían sin siquiera tener que bailar el limbo. Todos sabemos que un niño (aunque todavía no sepa leer) respetará tal aviso porque sabe que le evitará posibles infecciones o una visita a Valdecilla.
Un poco de seriedad y tomemos medidas efectivas para evitar estos hechos tan desagradables como peligrosos.