En este blog ya se ha comentado alguna vez, pero ahora es el PRC el que lanza el guante, de nuevo, al Ayuntamiento. El Partido Regionalista Cántabro ha preguntado al equipo de Gobierno municipal si tiene prevista alguna medida para evitar el consumo de alcohol en la calle en la zona de la plaza de Cañadío. Fuentes-Pila, concejal regionalista, ha recordado que una sentencia firme obliga al Consistorio a prohibir esta práctica en la vía pública. Desde la plaza del Generalísimo debe ser que no se quieren enterar –como cantaba Concha Velasco- porque es frecuente ver patrullas de la Policía Local en los alrededores de la plaza de brazos cruzados observando cómo la gente se toma sus copazos y, lo que es peor, algunos se maman a lo barato y dejan el suelo lleno de desperdicios. Si es ilegal, que sea todo ilegal. En las fiestas de Santiago, también. Se dijo que se iban a habilitar terrazas en Cañadío para que se pudiera beber alcohol sólo ahí pero es un proyecto que tenía pinta de estar creado sólo para calmar a los vecinos. Ahora, ha pasado el tiempo y la situación sigue siendo la que era. ¿Quién hace de policía de los policías? ¿O de policía del Ayuntamiento? Impedían beber en playas y otros lugares porque los hosteleros se quejaban de que el botellón restaba clientes. Pues bien, ahora, y tras ser condenado por no cumplir la legislación vigente, el Consistorio sigue tapándose los ojos ante esta situación. Está claro que o todos moros o todos cristianos, porque no vale quitar el botellón y dejar los copazos, ¿no?
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martes, 12 de agosto de 2008
viernes, 3 de agosto de 2007
La polémica plaza de Cañadío
Bueno, ya se acaba la semana y una vez más la plaza de Cañadío está en boca de todos. Hace no más de un mes oía con estupor algo así como: "A partir de julio está prohibido beber en la plaza". Bueno, en un principio hubo alguno que se lo creyó, pero pocos, la verdad; la mayoría de asiduos a la plaza se mostraban escépticos ya que la normativa que prohibe beber alcohol en la calle no es nueva y "funciona"... como funciona. Yo no sé si fue un bulo lanzazo por los vecinos de la zona pero parece que, una vez más, les ha salido el tiro por la culata porque, desde que escuché el rumor por las calles, no sólo no se ha regulado la situación de la plaza, sino que, coincidencias de la vida, ahora hay más gente que nunca -bien es cierto que estamos en verano, pero cuando comenzaron los primeros comentarios no había tanta gente pululando por la zona-.
En fin, que esto es un poco más de lo de siempre. Cañadío se ha convertido, nos guste o no, en un referente para salir por Santander, pero básicamente porque no hay nada más y porque lo que hay está más bien cerca de la plaza que, además, es el punto de quedada de los noctámbulos: si bien los más jóvenes utilizan la plaza del Ayuntamiento -cualquier día bajará algún político a quejarse-, los de más edad han escogido esta plazoleta para poder esperar a los más remolones al aire libre y poder empezar su fiesta particular.
Y llegamos a lo de siempre... ¿la gente molesta? Pues la respuesta me temo que es que SÍ, pero es que molestamos todos: siempre habrá gente que haga cosas que molesten a otra, esté donde esté. Cada zona tiene sus inconvenientes: el que vive en Cañadio se queja del ruido de la plaza que no le deja dormir; el de la Plaza de la Esperanza se queja de tener que aguantar todos los días el mercado, los gitanos o lo que toque; el de cuatro Caminos de los toros y del trafico, el de la Calle Castilla del carbón, el tráfico y lo hacinados que viven, el de Guevara de la inseguridad que se produce por un bar que lleva años dándoles problemas; etc, etc... si hasta los de El Sardinero se quejan porque tienen que aguantar las verbenas y son ¡¡TRES VECES AL AÑO!!
Por favor, señores, seamos justos y lógicos. ¿Qué hacemos?, ¿lo quitamos todo y nos convertimos en ciudades dormitorios? Porque si nos ponemos así mandamos todo a las afueras y que cada uno se apañe como pueda. Lo dicho, cada uno vive donde puede y tiene que lidiar con los problemas de su barrio. Seguramente los habrá peores, yo por ejemplo, prefiero que la policía esté en calles donde hay peleas y navajazos que en Cañadío que, a fin de cuentas, la gente está únicamente tomándose algo en la calle y charlando.
martes, 31 de julio de 2007
Ryanair: La historia de los "pájaros irlandeses"
Es triste tener que poner verde a una compañía aérea de las que opera en Santander (de las dos, quiero decir) pero al pan, pan y al vino, vino. Ryanair montó un "circo" lamentable, por lo desorganizado -pido disculpas a las gentes del circo, que lo hacen mucho mejor que estos señores-, en la plaza de Cañadío el pasado jueves 21 de junio para regalar vuelos. Es decir, hace más de un mes. O de cuatro semanas, vaya. En este blog nos hicimos eco de ello en una entrada publicada aquel día. Asimismo, El Diario Montañés mostraba, al día siguiente, una entrevista a Kate Quigley, ejecutiva de marketing de la compañía irlandesa, en la que decía que todos los que estaban en Cañadío tendrían información en "dos o tres semanas recibirán noticias de la compañía. Los que me han dejado su e-mail será más rápido". Pues bien, ha pasado todo este tiempo y nadie sabe nada de nada. Ryanair, además, no pone a disposición de sus clientes ningún email o teléfono normal, sino que el único contacto con ellos es a través de una línea de tarificación especial (806). Es decir, una auténtica vergüenza, el tiempo que les han hecho perder a los ciudadanos que allí se acercaron para, encima, quedarse sin vuelos. Eso en mi pueblo se llama publicidad engañosa. Las asociaciones de consumidores tendrían que ponerse las pilas y dar caña a estos aprovechados para que dejen de campar a sus anchas. Y al resto de la gente que sepa cómo funcionan estos "pájaros irlandeses".
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