Los coches nos llevan a cualquier lugar pero, como con otras muchas cosas, mal utilizados se convierten en armas muy peligrosas. Para evitar eso, el Gobierno de España puso en marcha el nuevo reglamento que anunciaba penas de cárcel para los temerarios.
Pues bien, se acaba de anunciar que a un conductor que ha sido "cazado" a 129 km/h por Reina Victoria -en una zona con límite de 40 km/h- le han sancionado con 60 días de trabajo para la comunidad -como en USA- y dos años y medio de retirada de carnet. Un tío que es capaz de multiplicar por tres la velocidad permitida es, se pongan los jueces y los políticos como se pongan- un asesino. En potencia, porque no ha matado a nadie, aunque podría haberlo hecho, pero un asesino al fin y al cabo. Es intolerable cómo algunos jueces, que disponen ya de los instrumentos legales suficientes como para enchironar a este tipo de elementos, sancionen de un modo tan leve una conducta tan peligrosa. Siempre se han quejado de que la ley no les permitía hacer más. Pues bien, ahora que pueden sus sentencias son de chichinabo. Todos cometemos errores, pero un conductor que es capaz de ir a esa velocidad por ese tramo se merece que le quiten el carnet de por vida y que le queden antecendente penales por ello -eso si no los tenía anteriormente-. Luego nos echamos las manos a la cabeza con las cosas que pasan, pero si la Justicia fuese como tiene que ser, muchos se lo pensarían dos veces antes de cometer estas barbaridades u otras.