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lunes, 3 de noviembre de 2008

¿Halloween o el Día de Todos los Santos?

El pasado día 31 de octubre se celebró en todo el mundo Halloween, víspera de nuestra tradicional fiesta de Todos los Santos. Muchos periodistas y comentaristas se han empeñado en afirmar -y por ellos, muchos ciudadanos mal informados- que esta celebración es americana y nada más lejos de la realidad.
Su origen es celta y fueron emigrantes irlandeses a mediados del siglo XIX los que lo llevaron a los Estados Unidos. De hecho, estos utilizaban nabos en lugar de calabazas, que vaciaban y llenaban con brasas para iluminar el camino de los espíritus que volvían a casa la noche víspera de los Santos ("All Hallow's Eve", en inglés, que derivó en "Halloween").
Bien es cierto que se ha popularizado mundialmente gracias a la influencia de las películas norteamericanas del tipo "Halloween", "Scream", etc. Ahora sí se puede afirmar que es una celebración mundial, pero para aquellos que buscan denostarla, querer hacerlo sólo por el hecho de ser americana, además de un error, es una injusticia. O gusta o no gusta.
A mí, personalmente, no me acaba de llamar la atención, pero entiendo que es un buen motivo para salir a tomar unas cervezas disfrazado y echar unas risas con los amigos. No hay nada de tétrico en ello, porque, al fin y al cabo, no se hace nada malo ni sacrílego. Habrá, de hecho, quien critique más ir al cementerio al día siguiente, que también tiene su miga. ¿De dónde sale esa necesidad de los vivos por acudir a lustrar la tumba y poner flores para que todo el mundo vea que se acuerda de sus muertos? ¿Qué pasa con el resto del año? porque hace no mucho tuve la desgracia de tener que acudir a Ciriego y la verdad es que el panorama es bastante desolador: flores marchitas (posiblemente del anterior día de difuntos), tumbas en las que apenas se lee los nombres, fotos raídas... ¿Quiénes son más cínicos? ¿Los que se disfrazan para celebrar una fiesta americana o los que acuden a los cementerios para hacer algo que olvidan el resto del año?
Seamos más flexibles y disfrutemos con lo que nos gusta y dejemos a los demás divertirse con lo que les gusta -aunque a nosotros no-. Vive y deja vivir.

viernes, 2 de noviembre de 2007

De Halloween y demás monstruosidades

Mucho nos hemos resistido, pero siendo como somos los españoles de cachondos y fiesteros, parece que poco a poco la fiesta de Todos los Santos va dejando de ser el día de Todos los Santos para pasar a a ser la Noche de Brujas -no hay duda de que es mucho más divertido-. Al final, esto de Halloween ("all hallow's eve" en inglés antiguo), nos guste o no, no es una festividad prefabricada, sino que tiene sus orígenes en la antigua cultura de la región norteña de Europa de los Celtas cuya religión proviene de Irlanda y Gran Bretaña.
El problema es que, en esta bendita tierra nuestra, la mayoría de las tradiciones tienen caracter religioso y nuestros días festivos en su mayoría son al mismo tiempo celebraciones festivas religiosas (todo porque el catolicismo se ha hecho cultura en nuestra sociedad y como forma parte de nuestra cultura, de nuestras tradiciones, todos los ciudadanos se preparan para celebrar estas celebraciones religiosas populares).
En esta sociedad todo nos viene impuesto, y el calendario trae marcados una serie de días en los que, por narices, hay que comportarse o hacer unas determinadas cosas, y por ahí no quiero pasar. Todos sabemos ya que el 14 de febrero hay que estar muy enamorado y hacer un regalo a tu pareja -si la tienes-, el día de la madre y del padre hay que regalar cosas a los papás y quererlos mucho (el resto del año puedes putearles lo que quieras), el día de Todos los Santos hay que ir al cementerio (aunque no creamos en nada o alguna persona de las allí enterradas ni siquiera tenga algún rastro en nuestra memoria), y en Navidad... bueno, eso mejore ni hablar, que ya tocará más adelante. ¿Por qué? Costumbres que nos machacan y nos lapidan año tras año. Si estás enamorado-a se lo puedes demostrar a tu pareja todo el año, no sólo en San Valentín, a tus padres les puedes hacer algún regalo de vez en cuando, o demostrarles que les quieres cada día, no hace falta comprarles algo por compromiso el día que marcan los puñeteros centros comerciales y a tus familiares difuntos puedes hacerles una visita cualquier día del año, no uno en concreto para aliviar conciencias. Porque en este sociedad es algo que nos gusta mucho hacer.