Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2009

Los "mocosos" y sus "trastadas"

Ya sé que no ha ocurrido en Santander ni Cantabria, pero no me puedo resistir a hablar de la que han liado los alegres mozalbetes en las fiestas de Pozuelo de Alarcón, provincia de Madrid. Parece ser que todo se inició porque la policía les requirió para que abandonaran un parque público donde estaban haciendo botellón, no permitido por la legislación municipal. Pues bien, a los jovenzuelos -y supongo que también jovenzuelas, que de todo habría- no se les ocurrió otra cosa que repeler a los policías con piedras, botellas y cualquier cosa que tenían a mano que hiciera daño. Poco a poco los ánimos se fueron caldeando, y al ver que los municipales retrocedían, los niñatos se envalentonaron y a punto estuvieron de asaltar una comisaría de policía. 11 agentes heridos y 20 niñatos detenidos es el balance. ¿Cómo es posible que se solivianten de esa manera los ánimos? Porque nadie les controla y todo les parece poco. Si los padres no establecen límites los zagales se creen que todo el monte es orégano. Todavía había que escuchar en la televisión decir al progenitor de uno de los chavales que le habían detenido porque había ido a recoger una cosa... Eso sí, si es al revés y la policía los repele -para que aprendan, por otro lado- a estas horas estaríamos hablando de que los uniformados son unos salvajes incontrolados. Sin embargo, parece que esto de los niñatos ha hecho gracia. Esperemos que no tenga efecto contagio en otras ciudades, aunque desde aquí recomiendo a los agentes que estén preparados, porque luego, pasa lo que pasa.

lunes, 3 de agosto de 2009

La banda municipal

En este caso el titular no es para referirme a la de música sino a la policía. Todos sabemos que han abandonado prácticamente sus tareas de organización del tráfico de lunes a viernes en pos de los agentes de movilidad, pero los fines de semana les toca a ellos encargarse del tema. Pues bien, el pasado sábado venían en peregrinación a Santander unos cuantos miembros de AMA (Asociación de Maltratados por la Administración) para protestar por los derribos de construcciones ilegales. Yo ya les vi cuando estaban a punto de llegar a la rotonda del Paseo de Pereda, pero los pobres coches que los veían tarde se metían por la rotonda del hotel Bahía en dirección a la manifestación. Resultado: atasco de campeonato porque, a pesar de haber dos grúas municipales en esa rotonda, no había ni un solo policía local desviando el tráfico para que no se produjera dicho colapso que, a consecuencia de su ausencia, se produjo. Si se permite a esas personas andar por la carretera será porque cuentan con el permiso municipal correspondiente. Entonces, ¿por qué nadie en la policía local había previsto desviar el tráfico y que todo tuviera un poco orden? Y mi segunda pregunta: ¿qué hacían las dos grúas municipales en la rotonda mirando a Cuenca sin hacer nada ni llamar a nadie para evitar que la gente empezase a girar por línea continua o se desesperase yendo a dos por hora detrás de los manifestantes?

martes, 21 de julio de 2009

El reino de taifas de la policía local en Cantabria

Debido a un problema informático, ésta es la entrada correspondiente al lunes 20 de julio.

Aunque pueda parecer increíble, las policías locales de la región funcionan como si fueran auténticos reinos de taifas. Los sindicatos más importantes han pedido, con urgencia, al gobierno regional que regule el asunto de una vez por todas para evitar que se sigan produciendo situaciones aberrantes con diferentes sueldos, diferentes categorías, diferentes jubilaciones, diferentes horarios, etc. Vamos, un verdadero despropósito que hace que se trabaje mal y con un servicio diferente en cada uno de los municipios cántabros que cuentan con este cuerpo, un total de 32. Luego ya nos podemos meter si cobran mucho o poco, pero está claro que es ilógico que en cuestión de kilómetros y en la misma comunidad autónoma parezca que rigen leyes diferentes. Ahora la pelota está en el tejado del bipartito PSOE-PRC, que es el que debe encauzar este asunto para evitar que esta situación se prolongue más en el tiempo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Ayuntamiento vs Movilidad

Parece ser que la sangre está a punto de llegar al río. El tema está revuelto con la policía de movilidad, ese cuerpo que no sirve absolutamente para nada, pero en el que cobran 1.600 del ala al mes. Después de la polémica inicial, en la que recibieron de lo lindo, el tiempo ha pasado y ya la gente les ignora. Sobre todo porque no se les ve en general, y cuando se les ve, es mejor no haberlo hecho porque siempre hay fregado. Son, desde luego, dignos herederos de los locales. El caso es que, después de un proceso de selección bastante "peculiar", por decirlo de alguna manera, estos agentes-funcionarios han llegado hasta hoy con más pena que gloria. Sin embargo, en los últimos tiempos ha habido bastante fractura entre los diversos sindicatos que les representan, quedándose UGT sola ante el peligro. Reclama que no se tomen represalias contra trabajadores que, parece ser, no aceptaron cobrar un 25% menos que sus compañeros ni trabajar en Nochebuena ni Nochevieja, como funcionarios que son. Sin embargo, Eduardo Arasti, portavoz del Ayuntamiento, ha salido al paso y ha declarado que nadie persigue a nadie y que los agentes sometidos a un expediente disciplinario pueden estar tranquilos porque lo lleva un funcionario que nada tiene que ver con el equipo de Gobierno. En definitiva, una polémica más en un cuerpo ya de por sí bastante polémico.

lunes, 22 de diciembre de 2008

La cinta aislante de la Policía Local


Sábado, 20 de diciembre de 2008. 12:40 horas. Rotonda del Río de la Pila. Atasco curioso en dirección a la calle Arrabal. ¿Qué habrá pasado? Continuó andando y me encuentro una estampa que sólo se puede calificar de penosa. Un policía local estaba tratando de cerrar, con el vehículo parado en medio de la calzada, la puerta trasera izquierda de su coche patrulla. Tras varios intentos de distintas maneras llegó a la conclusión de que aquello no se iba a aguantar del modo tradicional, así que, ni corto ni perezoso, sacó cinta aislante de uno de los bolsillos de su pantalón, empezó a cortar trozos y a ponerlos en la puerta para sujetarla. El conductor del coche que iba detrás debía estar haciéndose cruces pero, claro, a ver quién es el guapo que se pone a pitar a un agente de la autoridad de servicio. Empezaron los pitos más atrás y de gente que no veía lo que estaba ocurriendo. Espantoso, patético, cutre, lamentable... y un largo etcétera. La culpa no es del policía, que bastante vergüenza tuvo que pasar, sino del Ayuntamiento de una ciudad que se ha embarcado en la aventura de ser elegida capital europea de la cultura y no es capaz ni de tener los coches de la Policía Local en condiciones. Habrá quien diga que es un hecho aislado, pero no deja de ser increíble que ocurran situaciones tan bochornosas como ésta en nuestra ciudad.
La foto está tomada instantes después y en otra calle, donde el agente estacionó para multar a otros vehículos mal aparcados.

jueves, 4 de diciembre de 2008

La ruidosa policía local de Santander

Luego son ellos los que multan a vehículos y personas por montar escándalo, pero lo que ha ocurrido hoy en el túnel del Pasaje de Peña, según me cuentan, ha sido de traca. Mi confidente cruzaba tranquilamente el mismo a pie con sus cascos escuchando música cuando ha oído, a lo lejos, una sirena. Esta persona se dirigía a la zona de las Estaciones, por lo que pensó que se trataba de una ambulancia que salía del túnel de la calle Burgos y bajaba por Calvo Sotelo. Como me ha dicho, de repente el ruido ha empezado a ser más y más alto hasta que ya, una vez se ha girado, ha visto a una furgoneta de la Policía Local de Santander con la sirena a todo cisco que iba dejando sordos a cuantos ciudadanos se encontraban dentro del túnel. Igual circulaba a esa velocidad y con tanto aparataje para ir a poner una multa a la calle Castilla o algo parecido, pero el hecho es que ha molestado, y mucho, a los que allí se encontraban. Creo que en un sitio cerrado como es éste, con las luces de emergencia da más que de sobra para que los conductores te vean y se aparten y no hace falta dejar sin oídos a decenas de viandantes inocentes. De hecho, está prohibido tocar el claxon en los túneles, así que mucho más debería estarlo ir con las sirenas puestas. Apúntense el dato, señores de la Policía Local, aunque, claro, ¿quién va a multar al que multa?

martes, 3 de junio de 2008

El lobo cuidando a las ovejas

La historia, que hoy contaban diversos medios, no tiene desperdicio. Ha salido una sentencia que declara probados tres delitos de violencia de género infligidos por un policía local de Santander a su ex mujer. Hasta ahí, además de ser una vergüenza que quien tiene que ser garante de derechos sea el que los pisotea, no es demasiado extraño. Lo más increíble de este caso es que este hombre, además de ser el presidente de la Asociación de la Policía Local de Cantabria, tenía su puesto en el servicio municipal de atención a la mujer maltratada. Vamos, como poner al lobo al cuidado de las ovejas. Es difícil ahondar en la vida privada de nadie y saber si pega a su mujer o no, pero no deja de ser de ciencia ficción que este individuo todavía sea oficialmente agente de la autoridad, tras salir ya condenado en primera instancia -y llevar más de un año de baja-, según cita el Diario Montañés. Y no sólo eso, sino que se le trasladó de esa oficina a otro sitio tras ser detenido. O sea, que han seguido -hemos seguido, quiero decir- pagando a un agente detenido por malos tratos. ¿No hubiese sido más lógico apartarle del servicio para que se defendiera en el juicio? El alcalde ha dicho que se va a actuar al máximo nivel pero casos como éste deberían resultar ejemplarizantes por la responsabilidad social que tiene la policía, que son los que nos deben proteger. De la Justicia ya ni hablo, porque después de hacerle pasar las de Caín a su ex mujer que le condenen a ciento y pico días de trabajo para la comunidad y 333 euros me parece inconcebible.

jueves, 17 de abril de 2008

Muchos policías pero pocos en la calle

Acaba de caer en mis manos el Crónica de Cantabria del mes de abril -mensual gratuito del grupo de Cantabria Económica- y en portada aparece un dato realmente alarmante: de los 750 policías que hay en Santander, sólo 40 vigilan las calles. Cifra en 330 los locales y en más de 400 los nacionales que componen ambas plantillas. Si hacemos una supuesta división, obtendremos que 20 de cada Cuerpo patean la ciudad. Vergonzoso vaya. Por un lado, porque somos capital de provincia y de comunidad autónoma y eso demuestra el respeto que nos tienen algunos en Madrid. Por otro, que la supuesta creación del "cuerpo" de Movilidad para liberar a la Policía Local de asuntos relacionados con el Tráfico era verdad, pero no para que se encargasen de tareas de seguridad -como así nos dijeron- sino, simplemente, para nada. El artículo debería poner la cara roja a más de uno porque es verdad que cada vez veo menos Policía Local por la ciudad. Deben estar escondidos o tengo muy mala suerte. Eso sí, el día que yo líe alguna estarán en primera fila para crujirme. Menos mal que Santander es una ciudad con poca delincuencia, pero si la policía es invisible ¿para qué se gastan nuestros impuestos en ella? Simplemente la presencia es a veces suficiente para evitar el mínimo problema. Y si no, sólo hace falta ver cómo bajamos la velocidad en carretera cuando vemos un coche de la Guardia Civil más adelante. Pues eso, más "visibilidad" para que la gente honrada se sienta segura y los "otros" vigilados.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Y encima la local...

¿Hay alguien en esta bendita ciudad que se preocupe de facilitar la vida de los ciudadanos o, al menos, de procurar que los que nos la dificultan no queden impunes? Por si tenemos poco con los agentes de movilidad que, menos moverse, hacen de todo, también hay que lidiar con la Policía Local.
Muchas calles existen en Santander en las que aparcar es misión imposible, pero no por eso podemos dejar el coche donde se nos antoje porque, sin lugar a dudas, lo que para nosotros es una comodidad, a alguien le supondrá un perjuicio.
A diario veo coches mal aparcados, que no parados porque la gente sale y desaparece - que digo yo que qué menos que ya que se molesta a los demás estar un poco pendiente ¿no?-, en diferentes calles y me pregunto quién y para qué habrán puesto agentes de inutilidad.
Ayer mismamente, fui testigo de cómo un coche al que habían rozado estando mal aparcado (invadiendo la acera sin apenas permitir el paso de los viandantes) salía totalmente impune, mientras que el golpeador -al que se le había saltado el freno de mano- sufría multa por mal aparcamiento y, encima, se lo llevaba la grúa. Pero no es esto lo grave, lo es que en esa calle, cuyo lado derecho es zona limitada de carga y descarga -hay unos cuantos bares- haya aparcados vehículos particulares a ambos lados a diario y a cualquier hora, sin que nadie haga nada por evitarlo con el consiguiente incordio que supone para los pobres transportistas que no pueden efectuar sus maniobras en condiciones. ¿Es esto normal? A mí me parece que no, pero bueno, ya me he acostumbrado a que en esta ciudad las cosas funcionen de aquella manera. Y no hay más.

lunes, 29 de octubre de 2007

La policía de inutilidad

Llevaba tiempo tratando de resistirme a hablar de este nuevo cuerpo "policial" pero después de ver y leer ciertas cosas no he podido hacerlo más. No tengo pruebas escritas de que haya habido pucherazo en su proceso de selección, aunque conozco dos casos -uno ha entrado finalmente y el otro no- de claro enchufismo, al menos en el conocimiento, con antelación, de las pruebas y fechas. Si se siguen los periódicos y se sabe sumar uno más dos veremos que hay un policía local, que forma parte del comité de empresa -o nombre análogo del instrumento de representación de los agentes-, que tiene un nombre y apellido un tanto peculiar. Pues bien, otro con su mismo nombre y primer apellido -presuntamente su hijo-, ha logrado entrar en los "hombres de Harrelson". Y eso mirando la prensa y la lista de presentados. Igual este chico está perfectamente preparado. No voy a ser malpensado. El otro caso es del hijo de una persona bastante cercana al Ayuntamiento de Santander. ¿Véis ahora lo de del dos más dos? Pues aparte de que no sirven para casi nada y cobran un dineral, se quejan de que trabajan por la tarde y quieren una compensación económica. Lógico por su parte, pero ¿a qué está jugando el Ayuntamiento con estos funcionarios mete-multas? Se suponía que iban a regular el tráfico, pero lo cierto es que en las obras de Castilla-Hermida -uno de los nudos de circulación más importantes y al lado de la comisaría de la Policía Local- no hay ni uno. Sin embargo, en el centro, en calles secundarias, hay unos cuantos venga a enchufar "paquetes" a coches, es cierto, mal aparcados. Señor Alcalde, un poquito de por favor y denles algo útil que hacer a estos chicos, que se ve que se aburren como ostras y no saben cómo matar el tiempo, aparte de dándose paseos en sus super-motos. Por cierto, el otro día, delante de mí una agente de movilidad, con escaso control de la moto, se saltó, seguidos, dos cedas el paso. Y a otro le he visto también haciendo maniobras prohibidas. ¿Quién multa al multador?

miércoles, 15 de agosto de 2007

La impunidad de las motos

Supongo que a todos nos ha pasado más de una vez ver, a una cierta distancia, un hueco para aparcar nuestro coche, frotarnos las manos -imaginariamente, claro- por ello y, al acercarnos al sitio en cuestión, comprobar que hay una bonita moto cruzada ocupando el sitio destinado para un automóvil. Dan ganas de bajarse y rajarle las ruedas, pero vivimos en un sociedad civilizada en la que los más listos siempre ganan, así que lo mejor es armarse de paciencia y seguir buscando. Sin embargo, si el caso ocurre al revés, es decir, que un coche está estacionado en aparcamiento de motos, prepare la chequera, querido amigo, porque le van a meter un puyazo que ni a un Vitorino en Las Ventas. ¿Por qué sucede esto en Santander? Nadie lo sabe. El caso es que la insolidaridad de algunos motoristas (que aparcan en aceras, portales, huecos entre coches, aparcamientos que no son para ellos, etc.) se junta con la desidia de los agentes de la autoridad. El resultado ya lo conocen: Impunidad pura y dura. Hay casos sangrantes, como el que nos comenta una persona que vive en la zona de San Martín. Allí, han montado un "taller" de motos en plena calle -con cambios de motor, de aceite, etc.- y ocupan ¡¡¡Tres!!! sitios de coches con los 8 ciclomotores que aparcan allí de media. Es zona de OLA y, se supone, que la responsabilidad es de sus vigilantes, que te multan en cuanto te pasas 10 minutos de tu hora, pero ni ellos ni la Policía hacen nada para evitar esa "sangría" de aparcamientos. Lamentable.

domingo, 24 de junio de 2007

Me da Mala Espina

Algunos sitios de copas de nuestra maravillosa ciudad demuestran cada fin de semana que vivimos en un país democrático en el que todos tenemos los mismos derechos. Lo ocurrido nos lo ha contado un amigo, al que ayer no le dejaron entrar, vulnerando sus derechos fundamentales, en un "chiringuito" al que no vamos a hacer publicidad gratis. Esta persona (de 27 años) fue a entrar al susodicho "garito" con sus amigos y uno de los porteros (nacido en algún país del este de Europa) le solicitó su DNI, mientras que otro de los "vigilantes" decía: "veintisinco anios, veintisinco anios" (con el mismo acento que su colega). Nuestro conocido sacó su Documento y, sabedor de sus derechos, se lo fue a mostrar pero no se lo dio (sólo hay obligación de entregarlo en mano a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado). El "elemento" en cuestión le insistió en que se lo dejase, a lo que nuestro amigo se negó de nuevo mientras se lo enseñaba por la parte de atrás, donde aparece la fecha de nacimiento. En ese momento, el tipo le dijo: "Si no me lo dejas, no entras", directamente y vulnerando varios artículos Constitucionales a la vez. La persona que conocemos se dio media vuelta y se fue sin montar ningún escándalo, pero el portero todavía le dedicó un: "Ensima chulito". Bien. Muy bien. Habría que ver si este establecimiento en cuestión paga la licencia correspondiente para limitar la entrada a mayores de 25 años -lo cual dudamos- , y, sobre todo, y mucho más grave, si no venden alcohol a menores de 18 años -lo cual también dudamos-. Una vergüenza inconstitucional al lado de la comisaría de la Policía Nacional en Santander.