Esto del tiovivo no es más que la lucha de poder entre comerciantes y vecinos; o, mejor dicho, entre algunos comerciantes y algunos vecinos. La Asociación de Comerciantes del Casco Histórico -no confundir con la del Casco Viejo ni con las del Casco Antiguo- ha salido a la palestra para defender la ubicación del tiovivo de la Plaza de Pombo frente al, según ellos, hostigamiento al que lo está sometiendo la Asociación de Vecinos de Pombo-Cañadío.
Éstos, los que más se molestan del mundo por diversos motivos, denunciaron al otro carrusel que hay en ese lugar porque no tenía licencia regional, que sí municipal, y porque hacía mucho ruido -sic-, a pesar de que no superaba los límites establecidos.
Pues bien, en virtud de esa denuncia han cerrado el que ellos querían y también el otro. El Ayuntamiento quería que estas navidades estuviesen abiertos ambos, pero, al final, lo que estarán serán cerrados. Hay que conciliar el respeto al descanso con el derecho a divertirse de los niños sin hacer mal a nadie, al igual que hay que exigir que este tipo de atracciones cuenten con los correspondientes permisos. Eso sí, es indudable que su ausencia navideña perjudica a los más pequeños y también a los comerciantes, que ven como un elemento dinamizador de su zona se va al garete. Dudo, por otro lado, que este tipo de medidas favorezcan a nadie.